jueves, 9 de octubre de 2014

La renuencia a los cambios


Una actitud normal entre los seres humanos es mostrarnos renuentes al cambio y queremos continuar con los mismos modelos o paradigmas. Cuando se nos plantea la posibilidad de replantear lo que hemos venido haciendo, especialmente durante mucho tiempo, pensamos inmediatamente en la dificultad que esto nos acarreará, en la zona de confort de la que tendremos que salir para aprender nuevamente y enfrentarnos a nuevas situaciones a nuevas formas de hacer las cosas y esa actitud, la mayoría de veces, contribuye a que nos resulten más complejas de lo que en realidad son.

Sin embargo, como personas adultas, maduras y responsables que somos debemos ser conscientes que muchas veces los cambios son para mejorar, que nada permanece estático, todo tiende al cambio. Pensar que todo tiempo pasado fue mejor, es ir en contra de las leyes de la evolución y más en un tema como la educación que inevitablemente debe ir a la par con el mundo, el cual es cambiante y las cosas entran a ser obsoletas.



Los cambios no deben imponerse, ni ser autoritarios; deben ser flexibles y requerir la participación de los involucrados, es por ello que es muy importante que la institución educativa, en el ejemplo dado, informe claramente la introducción de los nuevos elementos, en qué consisten, que va a provocar, que beneficios o impacto va a generar.

Es importante preguntarnos por qué el cambio, crear comunicación, crear sentido de urgencia, que tan necesario es para alejar las inseguridades y miedos. 


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